JACOBO DICKSON HUNTER y SU TRASCENDENCIA A LOS 100 AÑOS DE SU PASO A LA ETERNIDAD….
“A los hombres los conoceréis por sus obras…” San Mateo Cap. 7 versículo: 15 al 20
Este año reviste una importancia especial por cuanto el 1 de setiembre, se cumplen 100 años del fallecimiento del doctor Jacobo Dickson Hunter, benefactor de Arequipa, que vivió gran parte de su vida en nuestra ciudad, en donde desplego una labor muy humanitaria en favor de los pobladores más desposeídos; además de apoyar las causas nobles de la Ciudad Blanca y el Perú, como un verdadero patriota.
Debido a este motivo, con el auspicio de la Municipalidad Distrital Jacobo Hunter, hemos escrito la obra: “Jacobo Dickson Hunter y su trascendencia a los 100 años de su paso a la eternidad…” en la cual incrementamos los datos de su biografía ya conocida, con los orígenes de sus nombres que explicamos ampliamente en este libro, así en el caso de Jacobo tiene un gran significado bíblico, pero además la palabra «jacobita» proviene del latín «Jacobus», que significa «Jaime». Si revisamos la historia del Reyno Unido, los jacobitas querían restaurar a los Estuardo, que se encontraban en el exilio, en el trono de Gran Bretaña.
Mientras que Dickson es un nombre o apellido muy popular en Escocia, significa «hijo de Dick», siendo «Dick» un diminutivo del nombre germánico Richard, los orígenes y la historia de los portadores de este apellido son totalmente independientes de las formas inglesas más comunes de Richard, Richards y Richardson.
La genealogía del clan es compleja, ya que, aunque su territorio principal fue durante siglos la frontera escocesa, sus raíces parecen estar un poco más al norte, en East Lothian, ya que fue de allí de donde procedía originalmente la familia de su progenitor, o «padre del nombre».
Se trataba de la familia del poderoso clan Keith, cuyo primer territorio se encontraba en East Lothian y que más tarde adquirió más tierras en toda Escocia, especialmente en Buchan, en el extremo noreste. El jefe del clan Keith fue quien ocupó el poderoso cargo de Gran Mariscal de Escocia encargado de proteger al rey y las insignias reales del cetro, la corona y la espada, conocidas como los Honores de Escocia.
En el caso de Hunter, conviene recordar que las monarquías de Escocia e Inglaterra se unieron en 1603, cuando el rey Jaime VI de Escocia (I de Inglaterra) obtuvo el trono inglés tras la muerte de la reina Isabel. En esta era de los supermercados, los alimentos precocinados y los deliverys, es fácil olvidar que, hace siglos, para llevar carne fresca a la mesa se necesitaban las habilidades de cazadores entrenados en el arte de rastrear y matar animales salvajes. Los paladares reales exigían un suministro regular de caza, desde jabalíes hasta ciervos, y las vastas extensiones de parques y bosques de toda Europa eran, en efecto, despensas reales.
Los cazadores designados para proteger estos cotos de caza se convirtieron en miembros importantes de la casa real e incluso adoptaron el nombre de «Venator», la forma latina de su profesión de cazador, como apellido. Más tarde, el nombre adoptó la forma inglesa de “Hunter”.
Una familia conocida como Venator sirvió como cazadores de los duques de Normandía, en Francia, y tras la conquista normanda de Inglaterra en 1066 se establecieron en Inglaterra. Los Hunters no lucharon junto a Guillermo el Conquistador en la batalla de Hastings, pero lo siguieron más tarde a Inglaterra.
A finales del siglo XI y principios del XII, los Hunter habían encontrado un nuevo hogar en Escocia y, casi mil años después, todavía se les puede encontrar en las tierras del norte de Ayrshire, donde se establecieron por primera vez.
En 1116, Guillermo el Cazador, construyó una fortaleza de madera en las tierras que más tarde tomarían el nombre de Hunterston, o «ciudad de los Hunter», en Ayrshire, y a mediados del siglo XIII esta fue sustituida por una estructura mucho más resistente construida en piedra. Nosotros hemos tenido la oportunidad de llegar hasta este lugar, durante el viaje que realizamos a Escocia en el 2024, algunas de las fotos que tomamos están en el libro que hoy presentamos.
Cabe indicar, que Escocia se salvó de la invasión nórdica gracias, en gran parte, al ardor marcial de los terratenientes de Ayrshire, como Hunter y sus vasallos, y la batalla se conmemora cada año en Largs con la quema ceremonial de un barco vikingo.
El punto álgido de las Guerras de Independencia fue la batalla de Bannockburn, librada cerca de Stirling en el verano de 1314, pero muchos de los incidentes claves anteriores tuvieron lugar en las tierras de Ayrshire, tan bien conocidas tanto por el gran luchador por la libertad William Wallace como por el rey guerrero Robert Bruce.
La prueba de la lealtad de la familia Hunter a la causa de la libertad de Escocia se encuentra en una curiosa carta de concesión de las tierras de Ardneil, fechada el 2 de mayo de 1374 y firmada por Roberto II.
Además dos hermanos descendientes de los Hunters de Hunterston alcanzaron fama duradera por sus contribuciones independientes al mundo de la ciencia médica y en la familia directa del Dr. Jacobo D. Hunter, también hubo varios médicos.
Aunque los Hunter han sido reconocidos por sus distinguidas contribuciones tanto como soldados como hombres de medicina, su lema, escudo, blasón y tartán de color verde y amarillo, recuerdan sus orígenes principalmente como cazadores.
Su lema declara con audacia «Yo logro la caza», mientras que el escudo de armas presenta un galgo. El escudo de armas, como corresponde, muestra con orgullo tres cuernos de caza. Una réplica de este emblema se encuentra adosado a la fachada principal del Palacio Municipal del distrito Jacobo Hunter (Arequipa), el cual fue rescatado entre los escombros de la Quinta Hunter ubicada al pie del pueblo tradicional Morro de Arica, en donde vivió el sabio escocés hasta el fin de sus días.
Como sabemos, Jacobo Dickson Hunter fue hijo de una muchacha llamada Susana Dolores Hastings y de Oswaldo D. Hunter, ambos naturales del pueblo del Dollar, Condado de Clackmann, cerca de la ciudad de Edimburgo, Escocia. El matrimonio Hunter tuvo tres hijos, Oswald y Janet nacidos en Dollar, y Jacobo, el menor, nacido circunstancialmente, por el viaje con fines evangélicos que realizaban sus padres, en la ciudad de Madison, Estado de Indiana, Estados Unidos un 8 de setiembre de 1837, es decir, en 11 años mas, Dios mediante recordaremos el Bicentenario de su nacimiento.
Jacobo Dickson Hunter, llegó al Perú en 1859 y dos años después en 1861, a la edad de 24 años, llega a Arequipa. Aquí permaneció hasta su muerte en 1926. Fue benefactor de Arequipa. Gran difusor de las propiedades de las aguas de Yumina. Prestó asistencia médica por más de sesenta años en Arequipa. Amigo personal de varios Presidentes de la República y del ilustre tradicionista don Ricardo Palma. Durante la guerra con Chile apoyó en la defensa del Perú. Así también contribuyó en defensa del Imperio Británico durante la Primera Guerra Mundial. Fue socio Fundador del Club Arequipa, miembro de la Sociedad de Beneficencia Pública, Presidente Honorario de la Sociedad Médica, entre otros. Ilustres hijos de Arequipa como Francisco Mostajo, Edmundo Escomel, Percy Gibson y otros personajes como el tradicionalista Ricardo Palma, reconocieron en sus trabajos, el aporte a la ciencia, la humanidad y abnegación del doctor Hunter.
Justamente, en el libro que ponemos a vuestra disposición existen varias comunicaciones emitidas por los personajes indicados antes, que pintan a través de sus experiencias como fue y que hizo don Jacobo Dickson Hunter como científico. Asimismo, presentamos el expediente inédito de 20 folios de todo el trámite que tuvo que realizar, por ser extranjero y profesar una religión distinta a la católica, para contraer matrimonio con la que fue su esposa María Harsem el 17 de agosto de 1863. Uno de los requisitos fue bautizarse católico y adopto un nombre mas Jacinto.
Lógicamente en el libro que lleva su nombre, se narra todo lo concerniente a su fallecimiento según la versión de su hijo político José Minaya Oviedo, Fue un 1 de setiembre, en que un ínclito varón, eminente médico, astro de primera magnitud en el campo de la Ciencia; de corazón noble y valeroso, rendía su preciosa vida ante los inescrutables designios del Destino.
Ese varón de virtudes excelsas y raras fue el Dr. Jacobo Dickson Hunter M. D. Edin., de noble prosapia, que, desprendido de la materia, ingresaba al templo de la inmortalidad, subyugando con su venerable memoria el corazón de los suyos y de cuantos alcanzaron a conocerle.
Parece solo ayer, verle apoyado en los brazos de su amantísima esposa, invocando el nombre del buen JESUS, ante los crueles síntomas de la muerte. Recuerdo, dice Minaya que, en los estertores de la agonía, suplicaba a su digna consorte que le ayudara a vestirse para salir a pasear, pronunciando las tiernas y significativas palabras: “Manuelita, salgamos a pasear; el ejercicio hace bien”.
Impotente para luchar y convencido que todo esfuerzo era inútil, tornó sus pupilas, humedecidas de lágrimas, hacia la imagen de su fiel compañera, quedando así inmóvil e inerte en actitud de agradecimiento y eterna despedida.
En ese instante, el reloj del tiempo, en su carrera impasible marcaba las 3.15 p. m. Fue en esta hora, cuando ese grande y noble corazón, tan sensible a las aflicciones ajenas, paralizaba su movimiento y cuando ese cerebro poderoso, que había iluminado innumerables hogares con su sabiduría y pocos días de cumplir 89 años, se extinguía para siempre, dice Minaya Oviedo.
Asimismo, hemos recopilado todo lo concerniente a sus exequias fúnebres difundidas por los diarios de la época: El Deber y El Pueblo, en cuyas páginas fueron publicadas los avisos necrológicos de la familia, Club Arequipa, Sociedad Médica de Arequipa y Cuerpo Consular.
De otro lado, en la presente obra, citamos a otros personajes que también son parte de la historia de nuestro distrito, como es el caso del doctor Javier Llosa García, la dirigente Victoria Corzo Zegarra y otros, que también sumaron esfuerzos para descentralizar la salud y convertir las áridas pampas al pie de los apus Huacuchara y Caccallinca, en una ciudad próspera y moderna como es hoy el distrito Jacobo Hunter cuyos pueblos anteriormente pertenecieron al distrito de Socabaya. Asimismo, para conocimiento de las nuevas generaciones presentamos la relación de autoridades municipales que administraron el distrito Jacobo Hunter, a lo largo de sus 36 años de existencia como distrito.
Igualmente, en la formación de las sociedades no falta los mitos, leyendas e inspiraciones literarias; por tanto, para matizar este libro incluimos algunos misterios como los de la Quinta Hunter y la historia de la sirena del pozo de Huacucharra. Tampoco, se puede dejar de hablar de la gastronomía de Hunter, recordando a su picantera más antigua, “Doña Nieves” que ya goza del paraíso junto a los otros personajes mencionados.
Así pues, los hunterianos, debemos sentirnos orgullosos de nuestro pasado y de ser herederos de la obra y de las enseñanzas de profesionales y ciudadanos honestos a toda prueba, que solo trabajaron en pro del bienestar general y cuyo ejemplo debemos imitar.
¡VIDA ETERNA AL DOCTOR JACOBO DICKSON HUNTER!
#Jacobo Dickson Hunter


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