LOS NACIMIENTOS DE AREQUIPA



Una tradición que se moderniza

Probablemente a los pocos años de la llegada de los españoles al Tahuantinsuyo, nació la tradición del armado de nacimientos en las ciudades fundadas por los colonizadores. Arequipa no escapo a esta moda que se fue acrecentando con matices propios, como el uso de figuras de barro y el empleo de musgo y latitas con brotes de trigo para verdear los diminutos paisajes.

En cada hogar cristiano, mucho antes de que se prendiera la costumbre del árbol de navidad, a mediados de diciembre se armaba un nacimiento en un lugar destacado de la sala con la participación de toda la familia que, con la anticipación debida, teñía los papeles de las bolsas de azúcar y sembraba trigo en latas de leche evaporada (costumbre que se arraigo a comienzos del Siglo XX).

Con el paso de los años y la invasión de objetos japoneses y chinos, los nacimientos empezaron a colorearse con luces y figuras articuladas por pilas y electricidad. Hoy, los nacimientos ya no tienen musgo ni trigo pero si césped sintético y figuras sofisticadas y a su el infaltable el árbol de Navidad, característico de los países nórticos, pero el espíritu de hacer renacer a Jesús en nuestros hogares es el mismo.

Los templos de Arequipa: La Merced, San Agustín, La Catedral, Santo Domingo, La Compañia y todos los demás también mantienen la tradición de armar nacimientos que exhiben pasajes de la ciudad de Belén resaltando, desde luego, el pesebre en donde descansa Jesús custodiado por María y José, bajo el resplandor de una estrella.

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