EN BUSCA DEL REGALO PERFECTO

Miles de personas en estos días recorren los centros comerciales en busca del regalo ideal o soñado para sus seres queridos, contagiados de ese equivocado espíritu comercial que hoy tiene la Navidad.
Un televisor LCD de alta definición para el hogar que sustituya al pantalla plana comprado el año pasado y que aún está en perfecto estado; un celular 3.5G para el hijo adolescente, que busca todo de última generación; o la muñeca que canta o baila, extraída de los cuentos mágicos de Disney, para la engreída de la casa, son los sueños de muchos; los precios y la deuda a contraer no interesa por ahora, lo importante es ser feliz el día de Navidad.
La publicidad, el consumismo y el deseo de no ser menos que otros, hoy domina nuestros sentimientos, todos luchamos por conseguir lo material y no el verdadero sentido de la Navidad, aunque días después descubramos que el LCD adquirido en nada mejora la visión de nuestros programas favoritos mientras el Estado Peruano no determine el sistema de alta definición a utilizar (americano, europeo o japonés); y cuando esto suceda sabremos entonces que el nuevo televisor no es compatible con la HDTV elegida por el Perú, lo que significa que los 2 mil o 3 mil Nuevos Soles pagados al cash o en varias cuotas, fue algo así como “gastar pólvora en gallinazo”.
En tanto, el joven que estrenó celular nuevo con doble cámara, internet móvil, radio o TV, a los pocos días puede retornar a casa apenado porque un “amigo de lo ajeno” se lo arrebató en la calle; y la pequeña que el 25 de diciembre daba brincos de alegría con su muñeca de 180 o más soles, adquirida en Sagafalabella, Estilos o Plaza Vea, en enero ya no la querrá más porque simplemente se malogró o la nena ya tienen otros intereses.
Mientras que los padres de familia, que son los únicos Papás Noéles existentes sobre la tierra, inician el nuevo año con sólo deudas y nuevos gastos que afrontar: inscribir a los hijos en algún programa vacaciones útiles; además la familia quiere ir a la playa; y luego hay que pensar en las matriculas, uniformes y útiles escolares; entonces vienen las lamentaciones, discusiones y contrariamente a lo que se debiera hacer, se postergan los pagos para la educación de los hijos o simplemente, es en lo que menos se quiere invertir.
¿Esa felicidad efímera es la que buscamos en Navidad? y si sabemos que el 2009 será un año mucho más difícil que el por fenecer, a causa de la crisis mundial, por qué no tomamos en cuenta las recomendaciones de los economistas de “guardar pan para mayo” y tratamos de recuperar el verdadero sentido de la Navidad: celebrar el nacimiento de nuestro Salvador Jesús y por tanto, aprovechar la ocasión para fortalecer nuestros lazos, de unión, amor y paz.
Los humanos somos seres imperfectos, pero al haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, debemos tratar de aproximarnos a él; iniciar una nueva vida a partir del 25 de diciembre, sería muy acertado, aprendiendo a querernos más, ha enaltecer nuestros valores y virtudes, fortaleciendo la armonía y unión familiar; y por sobretodo dando menos valor a lo material.
Por eso en esta Navidad reunámonos en torno a la mesa familiar, para servirnos aquello que esté realmente a nuestro alcance y en un clima de verdadera armonía; obsequiemos a nuestros seres queridos, cosas útiles y si son hechas por manos peruanas mucho mejor.
¡Feliz Navidad!

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